Capítulo 2A — La sala del trono
Subes por una escalera de mármol desgastado. La luz proviene de antorchas eternas que arden sin consumirse. Al llegar arriba, una sala inmensa se abre ante ti: un trono dorado, vacío, espera.
Un anciano vestido con túnicas azules sale de las sombras. "Majestad —dice, arrodillándose—. Os hemos esperado trescientos años. El consejo necesita saber si aceptáis la corona."
El trono irradia un poder antiguo. Pero también sientes su peso: aceptar significa renunciar a tu libertad.