Capítulo 2 — El nombre prohibido
Daniel reconoció el nombre de inmediato. María. Su abuela. Pero la letra no era la de su abuelo, que tenía una caligrafía tosca de campesino. Era otra mano, refinada, probablemente de alguien que había ido a la universidad.
"¿Quién escribe estas cartas, abuela? —preguntó esa noche en la cena. Su abuela palideció. El tenedor cayó al plato con un ruido seco. "Dónde las encontraste, Daniel. Dime."