Capítulo 4 — El último sobre
La última carta estaba sin abrir. La abuela de Daniel la había guardado cuarenta años sin atreverse a leerla. "Ábrela tú, mijo —le dijo—. Yo nunca tuve el valor."
Daniel rompió el sello con dedos temblorosos. La carta solo tenía una línea: "María, cuando leas esto, ya estaré muerto. Pero mi amor por ti seguirá vivo en cada palabra que escribí. Vive por los dos."
FIN.